Sed...
Maldecir el beso no dado
y la perplejidad disfrazada de blanco;
maldecir el escrúpulo,
-y el espejo,
el espejo que rasga la piel-
y el lugar de la sed.
Sed, sed, sed.
Morir en un gesto,
confiar a la memoria
una porfía al infinito.
No pactar un olvido
sobre cartas de barro...
surco
grieta
mar apolillado
El fijo de la memoria
sangra
sangre,
el anhelo del encuentro
al filo de la cama.
Y… sed, sed, sed.
